viernes, 14 de enero de 2011

City Tip-off 4: Batalla Barroca en Piazza Navona


Pasear hoy por el epicentro turístico de Roma significa encontrarse en algún momento del recorrido con la magnífica plaza, de extraña forma, que en nuestro días se conoce como Piazza Navona. El hecho de observar su monumentalidad y belleza, dando una vuelta por los diferentes puestecillos improvisados en los que los artistas muestran su arte (en Navidad el decorado se transforma en un alegre mercadillo de productos navideños), nos genera irremediablemente una sensación de relajación y alegría. Pero no siempre fue así…

La historia de esta plaza comienza por explicar su particular forma, una elipse alargada en sus extremos, su función así lo requería, ya que en la época romana se utilizó como circo para el desarrollo de carreras de caballos y algunas actividades atléticas. Con más de 200 metros de largo y una capacidad estimada de más de 30.000 espectadores.

Con el pasar de los siglos, el Circo quedó algo olvidado, hasta que en el Renacimiento volvió a recuperar su ambiente lúdico mediante las batallas ¡¡navales!! que se organizaban en ella, el humilde escritor aún se sigue preguntando como diablos conseguirían hacerlo (yo que me maravillo al ver como los americanos logran montar y desmontar un escenario para dar un concierto en los minutos que dura el descanso de la Superbowl), de lo que no tengo ninguna duda es que el espectáculo debía ser algo digno de verse.

Pero la “batalla” más enconada e igualada tuvo lugar en el Barroco, durante el siglo XVII, cuando dos genios se vieron enfrentados cara a cara en este lugar tan especial. Su odio mutuo y sus golpes de compás, cincel y genialidad, han dejado su eterna impronta en la historia del arte. Bernini y Borromini, o lo que es lo mismo, los dos grandes maestros del Barroco, dos de los mejores artistas que hayan existido jamás. Borromini, con sus manías de artista inigualable que rozaban la locura. Bernini, polifacético, con sus buenos modales y una gran habilidad para relacionarse con las personas oportunas.

El extravagante Borromini nos regaló la Iglesia de Sant’Agnese in Nagone, que representa a la perfección todas las características de la arquitectura más puramente barroca (movimiento, imaginación, desequilibrio, ruptura, innovación…).

El elegante Bernini imaginó la Fontana dei Quatro Fiumi, en la que se ven representados los ríos más importantes de cada uno de los continentes conocidos en aquel momento. El Ganges representa Asia, el Danubio a Europa, el Rio de la Plata es el representante de América y el Nilo (con la cabeza cubierta al desconocerse su nacimiento) es África. Cada alegoría viene acompañada con la flora y fauna característica de dicho rio (delfines, leones, cocodrilos, caballos, serpientes, palmeras…) reto a intentar adivinar a que río corresponde cada una... La leyenda dice que ninguna de las esculturas mira a la Iglesia (construida por su rival antagónico, Borromini)  e incluso la del Río de la Plata trata de protegerse del hipotético derrumbe de la iglesia. 
A pesar de ser proclive a las historietas romanas, una vez dicho este debo aclarar que con los datos en la mano este rumor no es posible, ya que la iglesia se construyo pocos años después que la fuente. Ya que me he auto fastidiado un chismorreo romano, contaré otro... Resulta que otra de las cosas espectaculares que nos brinda el monumento es que sostiene un obelisco (realizado en el siglo I en la propia Roma) que descansa sobre un vano, es decir, no hay NADA debajo de la vertical del obelisco, su peso está repartido sobre cuatro pilares, en los cuales se encuentran cada una de las estatuas de los ríos, pero es algo mágico ver como se puede ver a través de la fuente cuando soporta algo tan pesado (más de 100 toneladas, el equivalente a 3 camiones de bomberos), se comenta que el día de su inauguración en la abarrotada plaza había tantos admiradores de Bernini ansiosos por admirar su nueva obra, como detractores del autor, deseosos de contemplar el desplome del obelisco y de la carrera del artista.
La plaza también cuenta con las bellas fuentes de Neptuno y del Moro, además del Palacio Paphilj, entre otros.

Quizás si Roma no hubiese decidido renovarse (los Papas se dieron cuenta que la capital de la Cristiandad no podía seguir siendo una ciudad tan peligrosa y caótica) justo en ese periodo… Quizás si Bernini no hubiese conocido jamás a Borromini… Quizás si la bonanza económica no hubiese permitido la realización de tal cantidad de obras de arte… Por fortuna, lo que es seguro, es que la confrontación de dos especialistas tremendamente competitivos, en un periodo de cambio y obsesión por la regeneración, nos regalan hoy la posibilidad de contemplar maravillas sin igual.

Luego me preguntan que porqué me gusta tanto Roma. Las casualidades se unen y los grandes personajes convergen mientras la Historia escribe sus más bellos capítulos por sus calles. ¿Qué más se puede pedir?






lunes, 3 de enero de 2011

LOCURA INDIA

  
La India es un país pobre, muy pobre; infectado hasta sus más profundas entrañas de unas diferencias sociales inimaginables en los que llamamos países desarrollados. Hay muchas formas de describir las sensaciones que uno tiene con tan sólo permanecer unas escasas horas allí. A mi no paraba de venirme a la mente la palabra LOCURA. El caos se apropia del país y de sus gentes. Todo visitante ha sido previamente advertido, y todos advierten a los futuros aventureros, pero el shock que se sufre es inevitable e indescriptible. Un viaje a la India es algo que, al menos, te hace reflexionar sobre ciertas cosas.

No voy a ser yo otra de esas personas que os den un sermón, simplemente os aconsejaré fervientemente que algún día a lo largo de vuestra vida os deis un salto y paséis algunos días por allá…

Tras este inicio algo filosófico, comentar que el viaje fue una experiencia única y fantástica. En primer lugar, agradecer a los que fueron mis anfitriones y gurus durante aquellos 10 días, ¡da gusto comprobar los buenos amigos que tengo!  Gracias por las casas, las guías, las risas, la compañía y, sobretodo, gracias por ser todos tan buena gente. Es lo típico que se dice, pero no lo voy a dejar de decir cuando es lo que pienso.

En lo referente a todas aquellas cosas que sí que se pueden explicar sobre el subcontinente indio: Me fascinó el Taj Mahal, blanco e imponente, a la hora de pruebas de amor, en lo referente al tamaño, es imposible competir contra semejante demostración de afecto, los pobres tendremos que seguir grabando cintas o cds, comprando algún detallito de vez en cuando y cosas de esas, e intentar suplir con imaginación el abismo de lo material.

El nominado “Triángulo de Oro” está formado por Delhi, Agra (Taj Mahal) y Jaipur. Aparte del mencionado Taj Mahal, Agra es una especie de pueblo super grande en el que también merece la pena visitar el Fuerte Rojo y el Baby Taj. Jaipur es más una ciudad, con su Palacio Real y sus diversos edificios emblemáticos, que refrendan su posición como capital de la provincia a la que pertenece; no olvidar la visita al Amber Fort, a 10 km de Jaipur, quitando la dura subidita (sólo suben los elefantes por la mañana, así que ya tengo una excusa para volver…) es un lugar precioso y tiene un bonito espectáculo de luz y sonido al caer el sol. Sobre Delhi podría escribir una entrada entera, pero luego la gente me critica; diré simplemente que es una ciudad con más años de historia que cualquier ciudad europea, que sus 14 millones de habitantes suponen una alarmante sobrepoblación y que mantiene a duras penas los equilibrios necesarios para que el resto del país siga unido (es otra de las cosas que me sorprendieron, ya que, en mi ignorancia, pensaba que todos los indios eran fotocopias, y aunque todos tienen un sentido bastante desarrollado de la patria, cada región pelea por mantener su cultura y economía de forma independiente al resto).

No me avergüenzo al admitir que se me derramaron lágrimas 3 veces en Mumbai, y no fueron más porque te ves obligado a ponerte una coraza para poder sobrevivir a lo que observas. Es muy difícil de asimilar en tan poco tiempo un skyline con rascacielos gigantescos, discotecas a 25 €, Bollywood, cochazos y relojes para quitar el hipo, restaurantes de lujo, hoteles de infinitas estrellas o la casa más cara del mundo, y combinarlo todo con  niños descalzos con harapos, hileras de cincuenta personas durmiendo juntas en las calles, seres humanos agonizando por las calles, decenas de personas nadando en la basura buscando comida, leprosos amputados y sin esperanza de vida …

Por su belleza y su caos, la Loca India es un destino obligado para cualquiera.

jueves, 25 de noviembre de 2010

GRAZIE ROMA!!!

Salir de fiesta y chicas guapas. Risas con los amigos y unas copas de Brugal. Hacer deporte y ganar. Viajar y conocer gente. Playita y buen tiempo. Una buena comida y no pagar. Hay muchas cosas que me gustan por si solas, y que me encantan cuando vienen unidas. Ayer le tocó el turno a la pareja “Fútbol y Roma”.

Partido de Champions, A.S. Roma contra Bayern Munich, Estadio Olímpico de Roma, 20:45 (la hora de los campeones). La Curva Sud a reventar. Todos los tifosi cantando el himno a todo pulmón, me incluyo en este apartado, ROMA, ROMA, ROMA!!!!!  Frase preciosa que también se puede aplicar a España: “Bella Roma, te he pintado yo, amarilla como el sol, roja como mi corazón”. Saltan los equipos al terreno de juego y suena la cancioncita de la Champions, me vienen gratos recuerdos de noches de gloria en el Bernabeu. ¡Comienza el partido!

Los alemanes a verlas venir, los italianos necesitados de victoria. Desde el primer minuto se veía que no iba a ser el típico partido italogermano, mucho caos en el medio del campo, jugadas muy rápidas, mucho descontrol y poco orden. Tras dos despistes defensivos que son aprovechados por el Bayern, las cosas se ponen mal para los locales, que pierden 0 – 2 en el 36 y se marchan cabizbajos al descanso. No estaban realizando su mejor partido, pero el castigo estaba siendo excesivo, y los octavos de final se estaban complicando. Las cosas tenían que cambiar en el segundo tiempo…

¡Y vaya si cambiaron! Gol a los 5 minutos. La gente se vuelve loca, la gente sabe que todavía queda tiempo y anima aún con más ganas. El fondo sur es un hervidero en cada jugada cercana al área. El equipo y la grada están apretando, confiados en que la remontada es posible. Los minutos pasan y las ocasiones (algunas increíbles) se suceden sin éxito. El entrenador ha decidido poner todas sus cartas en la mesa, va a hacer un cambio muy ofensivo para poner toda su artillería en el terreno de juego e ir a por el partido. Es un momento mágico, el “10”, el capitán, el gran Francesco Totti sale al campo. La grada le recibe entre aplausos; incluso tienen una canción especial para él. Le encanta sentirse importante, le da el toque de frescura que necesitaba el equipo a esas alturas de partido; dos pases geniales, un par de órdenes a sus compañeros, algunos gritos de ánimo. Grande Capitano.

Quedan 10 minutos para el final. Aún pierden 1 – 2 y la desesperación empieza a aflorar poco a poco. Pero esto es Italia, el país de la épica. Minuto 82, triangulación casi perfecta, centro al área, no llega el delantero al primer palo, ni el portero la logra atrapar, ni el defensa consigue despejar, aparece una sombra y empuja el balón en el segundo palo. ¡Empate! Cuenta atrás para el último empujón. Los jugadores van corriendo a coger la pelota de las redes, quieren más. Sólo 2 minutos después Totti saca un pase en profundidad de su chistera, el portero llega tarde y el delantero cae… El arbitro mira al juez de línea, mira al juez de área, toma aliento y pita penalti. Nadie lo duda, el capitán se va a encargar de terminar de obrar el milagro, instantes como este son exclusivos de los grandes futbolistas, no es fácil soportar la tensión irradiada por miles de aficionados deseosos de celebrar el gol de la victoria en el minuto 88. Con caminar chulesco pone el balón en el punto de penalti, mira al portero con indiferencia y se dispone a lanzar con suficiencia. Así es Totti. Suena el silbato, carrera hacia el balón, golpeo seco, toca el portero y ¡¡¡GOOOOOOOOOOL!!!  Terremoto gialorosso en la grada. Abrazos y gritos de alegría. ¡Locura total! Nervios y pérdidas de tiempo hasta el final del partido. Y ovación más que merecida para los jugadores. La remontada siempre es posible. Como guinda, el himno escrito por Antonello Venditti, GRAZIE ROMA!!!



jueves, 18 de noviembre de 2010

City Tip-off 3: La Ventana de Trevi

A mi me gusta llegar a la Fontana di Trevi desde Via delle Muratte, ir callejeando tranquilamente, como si nada, y de repente…zas!!!  ¿Pero qué es esto? Su belleza es innegable, pero lo que más llama la atención son sus dimensiones en relación con su ubicación, es una fuente enorme para una plaza tan pequeñita, arquitectónicamente hablando, o en términos urbanísticos, no tiene mucha lógica ni razón de ser. Eso si, es sorprendente y preciosa.

Una vez vista desde todos los ángulos, con los codos desgastados de tanto pelear con la inmensa cantidad de gente que se apiña en la minúscula placita; después de seguir los pasos del perfecto turista como obedientes borreguillos, lanzando la moneda a la fuente para volver a Roma algún día y/o encontrar el verdadero amor (se recaudan más de 2 millones de euros al año ¡Ahí es nada! Que son donados a Caritas para obras de beneficencia); tras contemplar la escultura principal de Neptuno y hacerse la foto de rigor (en la que es prácticamente imposible evitar la presencia de algún espontáneo despistado); y tras comprar alguna postal-estatua-recuerdo del lugar.

Cuando hayamos realizado todos los actos obligatorios de turisteo, para poner la guinda y quedar como unos verdaderos guías profesionales, hay que centrar la atención en la ventana situada en la parte superior derecha (no el ventanuco de arriba del todo, sino la ventana de arriba de las dos que hay), pues bien, si se mira con detenimiento, ¡NO ES UNA VENTANA! Está tapiada y pintada como si fuese una ventana, pero no lo es (recomiendo observar las reacciones de sorpresa de la gente mientras les cuentas todo esto, jijiji). La leyenda dice que el arquitecto que diseñó la fuente, soñó que su hijo moría cayéndose por esa ventana, por lo que ordenó tapar el vano y disimularlo como si fuese otra ventana normal, para no menoscabar la belleza del monumento. ¡Enhorabuena! ¡Te acabas de ganar la admiración de tus compis de viaje!

sábado, 6 de noviembre de 2010

GOL DE DEL PIERO EN SAN SIRO

Para iniciar lo que espero sea un año lleno de viajes a lugares fantásticos, decidí empezar dando un pequeño salto al norte, pero sin salir de país; no hay ciudad como Roma en el Mundo mundial, pero debo admitir que Milán también tiene su encanto.

Las diferencias en Italia son muy evidentes, te das cuenta de ello nada más llegar a cada ciudad. El Norte rico y gris, el Sur pobre y azzurro, entre medias está Roma, la cual aún no soy capaz de encuadrar con exactitud.

En la capital económica del país, el ambiente es más oscuro y frío, no es un museo al aire libre y sus gentes tienen la malsana costumbre de mirarte por encima del hombro.  Pero es innegable que se respira un ambiente “affascinante”. Una marea de gente recorre algunas de las calles más caras y elitistas de mundo, el Duomo señorial acompañado por la majestuosa Galería de Vittorio Emanule y la elegante Scala, multitud de chicas para quitar el hipo y cochazos para babear como un niño. Probablemente no sea equivocado decir que Milán es la cuna mundial del estilo.

Como no puede ser de otra forma, mi viaje se realizó en método “Acople Total”, el pobre Alex fue el principal sufridor en ésta ocasión, a cambio le nombro en el Blog, un intercambio más que justo por soportarme 4 días.

El ambiente en Milán, como toda la ciudad, es muy “fighetto”, que aparte de otros significados, viene a querer decir “in” o “pijo”, la idea del italiano del norte que todos tenemos en la cabeza es lo que viene siendo la fauna habitual en las discotecas, que por cierto, en su mayoría, cierran a las 3 am… Lo se, frase típica española: “¡Pero si a esa hora a veces ni he terminado el botellón!” Pequeño obstáculo, pero salvable empezando a beber a las 7 pm, es pronto, un madrugón etílico en toda regla, pero luego tienes 12 horas de fiesta (obviamente, un español fiestero medio que se precie no llega a casa antes de esa hora ¡jamás! Da igual la hora de inicio, la fiesta se termina, como pronto, al amanecer).

El Sábado tocó partido, ¡¡PARTIDAZO!! ¡Milán – Juventus! El Clásico de Italia. Un partido siempre caliente y con mucha rivalidad. Cuando fui a comprar la entrada hace un par de semanas me temía sablazo, pero es un partido y una vez en la vida, así que me despedí de mi billete verde de cien euritos… Al recibir el cambio creí que se había equivocado, y le repito al cajero que quiero una entrada para el mejor partido que se puede ver en Italia, no para ir al cine, me sonríe y me voy con las vueltas y la entrada, hago cuentas… ¡¡16 euros!! Se me cayó una lagrimita.

Ya en el estadio el ambiente era increíble, 45 minutos antes de empezar estaba lleno hasta la bandera. Gente saltando para coger mejor sitio, la música sonando a todo volumen, cánticos de la hinchada del Milán, algunas voces de los de la Juve, banderas enormes ondeadas sin cesar, alineaciones coreadas a pleno pulmón, el himno cantado con alegría contagiosa y estúpidos ultras insultando y encendiendo bengalas, muchas bengalas, demasiadas bengalas (tienen un problema crónico con la violencia en los estadios y no son capaces de solucionarlo, algún día pasará algo grave y entonces llorarán como sólo los italianos saben hacer… La estupidez y la incompetencia me enfadan y me ponen triste. ¡Una pena!).

Empieza el partido… ritmo loco, equipos en bajo momento de forma, mucha tensión, dominio del Milán, gol de la Juve (obviamente pensé). Bastante gente a mi alrededor celebrando el gol, que raro…  Segunda parte, más de lo mismo, juego algo más trabado y los bianconeri perdiendo tiempo descaradamente, contra ataque y gol del 10, el Raúl italiano, Alessandro Del Piero. Me hundo en el asiento y compruebo, alucinado, que casi la mitad del estadio está festejando el gol, mientras que los pobres que visten rossonero no saben donde meterse, creía que esto era San Siro y que el que jugaba como local era el equipo milanista, ¡Italia es un país que no para de sorprenderme! ¿Alguien se imagina a la mitad del Bernabeu celebrando un 0 - 2 del Barça? Faltando cinco minutos metió gol Ibra, y le dio ese toque de emoción final que nunca le falta a un partido en el que juegue un equipo italiano. Al final, 1 - 2 para los visitantes, la Juve se llevaba los tres puntos de San Siro.

En el norte es más habitual “hacer el aperitivo”, se trata de una especie de bufe libre, en el que pagas alrededor de 10 eurillos por un vaso de lo que te apetezca beber y comes todo lo que quieras, es genial para hacer una merienda-cena y empalmar directamente con los primeros cocktails, así que el Domingo quedamos a las 8 pm y nos fuimos a uno de los múltiples sitios en los que se ofrecían aperitivos (casi cualquier sitio los oferta, lo que pasa es que la calidad es muy diversa, y los precios no tanto, así que los sitios guays están a reventar y se tiene que esperar un rato).

Al igual que a la ida escogí el “Freccia Rosa”, el tren de alta velocidad italiano (único tren decente de toda Italia) que tardó tres horas en llegar a Milán y fui como un señor. A la vuelta, para ahorrar dinero y aprovechar a tope el puente, me volví en el tren de literas nocturno, es una de esas experiencias que uno vive en éste país, ¡¡y que NO recomiendo a nadie!! Casi tienes que asomarte a la ventana para cerciorarte que no estás en algún país tercermundista. Algo más de 1 hora de retraso para salir, ruido y traqueteo constante e insoportable, y un calor sofocante provocado por meter a 3 personas en el camarote de los hermanos Marx. Y de Termini directamente a la Oficina sin pasar por la casilla salida. ¡No ha estado mal como primer viaje de la era becario! Próximo destino…

martes, 26 de octubre de 2010

City Tip-off 2: La Bocca della Veritá

Visto el título del blog y puesto que es uno de mis lugares favoritos de la ciudad, no podía pasar otro día sin comentaros algunas cosillas sobre ésta estatua.

Lo único cierto de la Bocca della Veritá es que es un rostro masculino, que tiene una forma circular con un diámetro semejante al de una persona, que tiene alrededor de dos mil años de antigüedad y que se encuentra actualmente ubicada en Santa Maria in Cosmedi. Tras estos datos académicos, necesarios a la par que inocuos, os voy a comentar algunas de las múltiples historietas que la rodean, es decir, ahora viene lo divertido…

No se sabe si representa a Neptuno, a un oráculo o es un autorretrato. Se ignora su función y el objetivo de su realización o su utilidad. El autor es totalmente desconocido y es difícil de estimar la fecha de su realización.  Todo son incógnitas, lo cual hace crecer la rumorología, ya de por sí casi un deporte en Roma.

La leyenda nos cuenta una de esas parábolas para asustar a los niños y educarles mediante el miedo a lo ajeno y lo desconocido, se basa en que si un mentiroso mete la mano en el agujero de la boca, le será mordida por la estatua. Berlusconi y otros políticos creo que prefieren dar un rodeo antes que pasar siquiera por delante…

Se cuenta también, en relación con lo anterior, que servía de prueba hace siglos, para comprobar si una mujer le había sido infiel a su marido. Tiger Woods, Carlos de Inglaterra o Bill Clinton, entre muuuchos otros hombres y mujeres, famosos y no famosos, tampoco le tienen demasiado cariño a la boquita…

Para contar algo más alegre y que todos los lectores se tranquilicen, comentar que en nuestra época, uno de los motivos por los que es tan sumamente conocida (demasiado según me comentaba una romana el otro día, con cierta tristeza, echando en falta los días en los que no tenías que esperar media hora para hacerte una foto) es por la preciosa película “Vacaciones en Roma”, imprescindible para novatos en la ciudad y amantes del cine en blanco y negro, cuya escena en la Bocca es archiconocida, en la versión para coleccionista, que sólo nos compramos los frikis como un servidor, te explican como Gregory Peck tramó con el director William Wyller para gastarle una broma a la joven e inocente Audrey Hepburn (era su primera película con apenas 22 años). En la escena en cuestión, Peck y Hepburn llegan a la boca mientras él va contando la historia de lo que les sucede a los mentirosos si meten la mano, los dos están viviendo un día especial, haciéndose pasar por personas que no son y mintiéndose el uno al otro sobre ello; una vez que ella no se ha atrevido, Peck mete el brazo, se pone a gritar como si le hubiesen atrapado la mano, sacándolo sin ella, a este punto, Hepburn se pone a gritar y pone cara de pánico, hasta que él vuelve a sacar la mano que había escondido en la manga, mostrándole que era un truco y que le estaba tomando el pelo; toda esta escena es más graciosa aún cuando el actor y el director admiten que Hepburn ignoraba lo que iba a ocurrir (no estaba escrito en el guión), por lo que su cara de sorpresa y posterior alivio, son reales, y no fruto de una actuación. ¡Uno de esos momentos mágicos que te regala la historia del cine!

miércoles, 20 de octubre de 2010

EL MAGO DE LA LUZ

El domingo me levanté tarde y con resaca, no se deben perder las buenas costumbres. Después de cocinarme un plato de penne all’arrabbiata y una duchita para sacar al zombi que llevaba dentro, me puse en marcha para realizar una agradable tarde turismo.

Llegué en autobús hasta el Ponte Sant’Angelo, desenfundé mi cámara de fotos y empecé a hacerles fotos a todas las estatuas (cada una de ellas tiene en sus manos algún símbolo de la Pasión de Jesús) y acercándome hacia el Castel Sant’Angelo, me recordé que el Papa Clemente VII fue retenido en su interior durante el “Sacco di Roma” de 1527, una de las muchas historias de este monumento de casi dos mil años.


Tras la obligatoria foto en la Piazza Pia, con la Via della Conziliazione y la majestuosa cúpula de San Pedro de fondo. Me fui caminando hasta la Piazza Navona, al pasar por delante de “Il Baffetto”, la pizzería estrella de Roma en pizzas típicas locales y baratas, me escribí una nota mental… “hacer un Tip-off de los mejores sitios para comer bien y barato”.

Ya en la plaza, después de pasar por delante de la Fontana del Neptuno, rodeándola hasta situarme de tal manera que da la sensación que el dios del mar está clavándole el arpón a una de las ninfas, en vez de al pulpo (me gusta creer que aquí en Roma nada es casual, a saber con quien estaba peleado el escultor…); me quedé un rato observando la Fontana dei Quatro Fiumi y la Chiesa di Sant’Agnese in Agone, pero ya os hablaré otro día sobre las leyendas que se cuentan acerca de la enemistad entre Bernini y Borromini…


Para terminar el recorrido, me dirigí hacia el Panteón y, obviamente, tenía que hacer un alto en el camino para ver una de mis obras pictóricas favoritas (al nivel de “La balsa de Medusa” de Géricault, “El juicio final” de Miguel Ángel, o “El jardín de las delicias” de El Bosco), así pues, a medio camino entre dos de las maravillas de Roma, los franceses tienen “escondido” un tesoro, en San Luigi dei Francesi, en una pequeña capilla (la más cercana al altar a mano izquierda), con la obligación de rascarse un poco el bolsillo y pagar 50 céntimos para iluminarla, Caravaggio realizó dos preciosos cuadros y una obra maestra (por desgracia, quizás deba decir por fortuna, no todos los turistas la conocen) que sorprende al espectador por mucho que la visite, admito que nunca he estado menos de quince minutos observando, anonadado, la capacidad de Caravoggio para captar la luz y jugar con las sombras, “La vocación de San Mateo” tiene millones de detalles a destacar y analizar, pero eso se lo dejo a los guías y a las enciclopedias, yo sólo quería deciros donde esta y lo mucho que me gusta, para que penséis en mi cuando lo contempléis. Sin duda, visita obligada la próxima vez que vengáis a la ciudad eterna, prometo invitar a un gelato a aquél que me escriba diciéndome que le ha decepcionado.


Para coger el autobús de vuelta a casa, tenía que dirigirme hacia Lago di Torre Argentina, al pasar por delante del elefante, que porta un obelisco, de Piazza della Minerva, más conocido como “el Elefantino”, no me pude resistir a sacarle un par de fotos, era una preciosa imagen al anochecer, iluminado por luces en el suelo y creando una atmósfera de fantasía, es uno de esos puntos, tan abundantes por aquí, en los que el paganismo se entremezcla y sobrevive a la religión, se supone que el elefante simboliza la fortaleza mental base del conocimiento, y la propia iglesia de la plaza se construyó sobre un antiguo templo de Minerva, de ahí su nombre, Chiesa di Santa Maria sopra Minerva, se exprimían mucho los sesos para ponerle nombre a las iglesias… Aunque también es razonable que la originalidad se acabase pronto cuando existen 900 iglesias a las que nombrar a lo largo de la ciudad…


Ya sentado en el autobús, revisando las fotos, sonreí una vez más, para un loco por el arte y su historia como yo, una tarde así es algo único, hay personas que no ven en toda su vida tantas maravillas como las que yo había visto en unas pocas horas. Cierto es, que hablaré de las fiestas y otros menesteres más adelante, que me lo estoy pasando en grande disfrutando de la noche romana es algo que se me presupone, pero en cualquier lugar hubiera salido de fiesta y conocido a tanta gente como la que estoy conociendo aquí. Y sólo Roma puede ofrecer experiencias como la que os he relatado hoy.